Cuentas
¿La suscripción de carga hace que tus kilómetros gratis valgan menos?
Publicado el 2 de septiembre de 2026 · actualizado el 18 de julio de 2026 · por Marta Ruiz de Alda
El razonamiento incómodo
Es contraintuitivo y sin embargo mecánico: una suscripción que abarata tu carga también rebaja el valor monetario de tus kilómetros regalados. El regalo no cambia; lo que te ahorra, sí.
El mecanismo, en una línea
Unos kilómetros gratis valen lo que habrías pagado sin ellos. Si una suscripción baja tu tarifa de referencia desde ~0,39 €/kWh a un nivel inferior, la misma cantidad de kilómetros te ahorra una cifra más pequeña. Es aritmética, y no tiene nada que ver con la generosidad del programa.
El cálculo, con las hipótesis a la vista
Retomemos 2000 km, es decir, del orden de 260–380 kWh según modelo y estación. A la tarifa sin suscripción que usamos aquí eso equivale a unos 60–121 €. Con una tarifa de referencia un tercio más baja, la misma cantidad vale aproximadamente un tercio menos: la proporcionalidad es directa, porque el único término que se mueve es el precio del kWh.
El punto de equilibrio
La pregunta útil no es «¿la suscripción devalúa mi regalo?» — lo hace — sino «¿me hace ganar más de lo que me cuesta en devaluación?». La respuesta depende de una sola variable: el volumen que cargarás pagando, una vez agotados los kilómetros regalados.
Si cargas mucho más allá del regalo, la suscripción gana con holgura: se aplica a todo tu consumo pagado, mientras solo «devalúa» una cantidad finita y no renovable. Si casi nunca cargas fuera del regalo, la suscripción es un gasto sin contrapartida, con independencia del referido.
El orden de magnitud
Una suscripción de en torno a diez euros al mes se rentabiliza en cuanto ahorra algo más de diez euros de carga en ese mes. Sobre una diferencia de tarifa de unos diez céntimos por kWh, eso son unos cien kWh mensuales: unos pocos cientos de kilómetros en carga rápida. Es un umbral bajo, y merece compararse con tu propio historial.
La trampa de secuencia
Suscribirse mientras consumes kilómetros regalados es la única configuración claramente desfavorable: pagas una suscripción que no rebaja nada, porque no estás pagando tus cargas. El orden racional es el inverso: gastar el regalo primero y suscribirse después, si el volumen pagado lo justifica.
Lo que la suscripción no toca
Ni la cantidad regalada, ni su ventana de validez, ni la elegibilidad. Suscribirse o cancelar no pone en riesgo ningún kilómetro: solo se desplaza el valor monetario de lo que queda por consumir, y únicamente en el cálculo.
Por qué publicamos un razonamiento que nos perjudica
Porque es verdad, y porque quien descubre este mecanismo después de leer una página entusiasta tiene buenas razones para no volver a creerla. El valor de un regalo de carga depende de decisiones que nada tienen que ver con un sitio de referidos, incluidas las que lo reducen.
La conclusión, tal como sale del cálculo
Kilómetros regalados y suscripción no son complementarios: se solapan. El primero es un stock no renovable; la segunda reduce un flujo. Hacerlos convivir solo tiene sentido cuando el flujo supera con claridad al stock — y en quien carga sobre todo en casa, casi nunca ocurre.