Plazos
Los dos relojes del referido de Tesla
Publicado el 2 de septiembre de 2026 · actualizado el 18 de julio de 2026 · por Marta Ruiz de Alda
Dos plazos, y casi nadie cita los dos
La mayoría de las páginas sobre referidos de Tesla mencionan una sola fecha de caducidad. Hay dos, no duran lo mismo y no afectan a la misma persona. Aquí están las dos, con la única fecha que las pone en marcha.
Reloj 1: los créditos, doce meses
Los créditos concedidos a quien comparte el enlace caducan doce meses después de la fecha de concesión, el día en que Tesla los inscribe en la cuenta. No es la fecha del pedido del comprador, ni la de su entrega, ni el día en que el referido apareció como «pendiente» en la aplicación.
Reloj 2: los kilómetros de carga, seis meses
Cuando la recompensa toma forma de kilómetros de Supercarga, la ventana es la mitad: seis meses, contados desde esa misma fecha de concesión. La mitad de tiempo para una recompensa que además exige un uso muy concreto: enchufarse en un Supercargador, no en casa ni en una red ajena.
Por qué la asimetría tiene lógica
Un crédito es valor pendiente de asignar: carga, un accesorio, un servicio, parte del precio de un coche futuro. Unos kilómetros de carga solo se gastan de una manera. La ventana más corta corresponde a una recompensa más estrecha — y por eso mismo se olvida con más facilidad.
La fecha de concesión, la única que cuenta
Los dos relojes arrancan en la concesión. Entre el pedido del comprador y ese momento no ocurre nada contable: la aplicación muestra «pendiente», ningún contador avanza y nadie pierde nada. Un referido pendiente durante seis semanas no le ha costado a nadie un solo día de validez, que es justo lo contrario de lo que sugiere la palabra.
Consecuencia práctica: la fecha que hay que apuntar no es la de tu pedido, sino la del día en que la recompensa aparece efectivamente como concedida.
La trampa de los seis meses en invierno
Seis meses que empiezan en noviembre no valen lo que seis meses que empiezan en mayo. Quien carga en casa todo el año y solo usa la red rápida en vacaciones puede ver cerrarse una ventana entera sin una sola ocasión natural de gastarla. No es una cláusula tramposa: es un desajuste entre la forma de la recompensa y el uso real del coche.
El gesto útil cabe en una línea de agenda: al recibir la concesión, poner un recordatorio a cuatro meses. Quedan entonces dos meses para organizar un viaje que pase por un Supercargador, de sobra — siempre que no descubras el plazo el mes en que vence.
Lo que estos relojes no hacen
No se suman, no se convierten el uno en el otro y no se transfieren. Unos kilómetros a punto de caducar no se vuelven créditos; unos créditos no se transforman en kilómetros para ganar tiempo. Cada recompensa se queda en su forma, en su propio contador, hasta el final.
Y el tope, ¿dónde encaja?
Es un tercer contador, y se confunde con los dos primeros: 10 referidos con éxito por año natural. Ese sigue el calendario — se pone a cero el 1 de enero — mientras los dos de caducidad siguen la fecha de concesión, propia de cada recompensa. Tres relojes, tres lógicas: dos deslizantes, uno fijo.
El resumen
Créditos: doce meses. Kilómetros: seis meses. Los dos desde la concesión, nunca desde el pedido. El tope, por año natural. Una página que da una sola cifra describe, como mucho, la mitad del mecanismo — y si esa cifra única es «doce meses», hace creer a quien tiene kilómetros que dispone del doble de tiempo del que tiene.